Un poco de historia con Portopí

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Si preguntas a cualquier visitante de la isla de Mallorca, te dirá que Portopí es un gran centro comercial situado frente al puerto de Palma en el que se pueden encontrar todos los servicios y opciones de ocio que desees. También podrían decirte que es el nombre de un barrio situado en Palma, entre la Bonanova y El Terreno.

En efecto lo es. Pero Portopí no es solo eso. De hecho, este entro comercial, que ha sufrido varias remodelaciones y, en el interior del cual hay un casino, se esconde la historia de un lugar de referencia para los marineros, un lugar que fue testigo tanto de los numerosos ataques piratas que asolaban Mallorca como de los avances en comercio y relaciones internacionales. Es el conocido Faro de Portopí.

El Faro de Portopí, también conocido como Torre de Señales de Portopí, comenzó a ser utilizado a principios del siglo XIV. Ello le ha conferido la calificación de ser el segundo faro más antiguo de España (sólo superado por la Torre de Hércules) y el tercero del mundo, detrás de la conocida Linterna de Génova.

El faro original, que data del año 1300, cuando aparece citado en el testamento del rey Jaime II de Mallorca, ocupaba el lugar que hoy en día ocupa el Castell de Sant Carles, actualmente convertido en museo.

Es cuanto no curioso saber cómo se podía encender un faro de tales dimensiones en aquella época. Y es que estaba iluminado con lamparitas de hierro colocadas en el interior de la linterna que tenían mechas alimentadas con aceite.
Cuando se construyó el actual Castell de Sant Carles, el Faro de Portopí tuvo que ser trasladado porque las propias actividades del castillo estaban mermando su vida útil: el faro estaba sufriendo secuelas físicas debido a las vibraciones derivadas de los bombardeos de los cañones.

Así que el nuevo emplazamiento del Faro de Portopí fue la base de la Torre de Señales, para la que hubo que construir una nueva base (puesto que continuó siendo utilizada hasta el año 1971) y trasladarlo. A partir de ese momento comenzaron a realizarse en el faro una serie de mejoras que iban acompañadas de la evolución de la tecnología de la época. La mayor de ellas fue cambiar el sistema de encendido que pasó de ser de luces alimentadas por aceite a ostentar unos destellos mecánicos con la instalación de un aparato óptico giratorio. Con el paso de los años el faro no quiso quedarse atrás y se adaptó a los tiempos que corrían y al uso que hacían del mismo.

Fue en 1927 cuando se sustituyó la parafina por lámparas que funcionaban con electricidad y, a partir de este año quedará intacta una de sus principales características hasta la actualidad, los destellos intermitentes cada 15 segundos, que pueden verse desde Cala Figuera, con alcance nocturno de 22 millas naúticas.

En 1958, con las remodelaciones del puerto de Palma (la mayoría de ellas derivadas del interés por facilitar los accesos del turismo a la isla), se habló seriamente del traslado del Faro de Portopí a otro lugar (concretamente en el cercano Dique del Oeste), puesto que requerían el que ocupaba. Esa decisión provocó que mucha gente se movilizará y la idea finalmente, fue olvidada.

Desde el año 1983, este hermoso y antiguo faro recibe la denominación de Monumentos Histórico-Artístico, y en la actualidad alberga una exposición permanente, considerada una de las mejores de Europa en su temática, en la que se muestran los equipos marítimos usados durante toda la historia.