Historia

Cecilio MeteloLa ciudad de Palma fue fundada por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo en el año 123 a.C. Este primer núcleo ocupaba el espacio actual del palacio de la Almudaina, lugar elevado situado junto a la antigua desembocadura de la Riera, que pasaba por el paseo del Born. Después de los romanos, Palma estuvo dominada por los vándalos (455- 534) y por los bizantinos a partir del 534, períodos históricos poco conocidos. Los musulmanes, dirigidos por Isam al-Jawlani, conquistaron la isla en el año 902 y denominaron a la ciudad Medina Mayurca. Con el paso del tiempo, ampliaron considerablemente el perímetro urbano, de tal manera que llegó a ser una ciudad muy importante en Al-Andalus, la Hispania musulmana. Durante los años 1114 y 1115 la Medina fue devastada por la expedición de pisanos y catalanes.

Después de la conquista catalana de Jaume I, el último día del año 1229, se adoptó el nombre de Ciutat de Mallorca, traducción de la denominación árabe. Antes del asedio cristiano, el rey catalano-aragonés había dicho que era “la más bella ciudad que jamás había visto”. La capital de Mallorca se dotó de una Universitat u órgano de gobierno municipal, fue el centro de la nueva diócesis mallorquina que se creó en 1238, y se dividió en cuatro parroquias. Poco a poco se fue construyendo un núcleo urbano gótico, estilo arquitectónico que dominó hasta bien entrado el siglo XVI, al tiempo que desaparecían paulatinamente los restos de arte árabe.

Entre 1276 y 1343, la ciudad de Palma compartió la capitalidad del reino privativo de Mallorca con la ciudad rosellonesa de Perpiñán. Después de una época de crecimiento y de economía floreciente, plasmada en una flota naval importante, hubo un significativo descenso demográfico y socio-económico, debido a la peste negra de 1348, la epidemia de 1375, el asalto al Call – aljama judía – de 1391, y a la inundación de la Riera de 1403, que según las crónicas provocó cinco mil víctimas.

Entre 1451 y 1453 la ciudad soportó los asedios de las sublevaciones campesinas de los pueblos de Mallorca, y entre 1521 y 1523 fue el centro del movimiento agermanado. Las murallas renacentistas se comenzaron a construir en 1562 sustituyendo gradualmente el antiguo recinto medieval.

La ciudad gótica, después de un breve lapso renacentista, dio paso a la ciudad contrarreformista y barroca, cuyo estilo marcó profundamente el espacio urbano que ha llegado hasta nuestros días, con un gran número de conventos, iglesias y casas señoriales. Durante buena parte del siglo XVII la ciudad vivió intrigas y luchas entre facciones o bandas de los Canamunts y Canavalls. En 1715, al final de la guerra de Sucesión, fue la última ciudad hispánica en capitular delante de las tropas de Felipe de Anjou. Como consecuencia del nuevo orden borbónico, el nombre de Ciutat de Mallorca, se cambió por el de Palma, topónimo que ya algunos eruditos del siglo XVI y XVII habían resucitado. La reacción liberal de 1835 tuvo como efecto negativo un plan antiartístico de demolición de conventos e iglesias, con el ejemplo emblemático de la iglesia gótica de Santo Domingo.

La presión demográfica del siglo XIX potenció la creación de barrios extramuros, y en 1902 se comenzaron a demoler sistemáticamente las murallas. Esto hecho permitió reducir la saturación urbanística de la ciudad con la creación del ensanche, marcado por las Avenidas. Dichas avenidas son el eje viario más importante de la ciudad y ocupan la línea del recinto de las antiguas murallas.

A inicios de la segunda mitad del siglo XX, la aparición del fenómeno turístico cambia la fisonomía de la ciudad y de toda la isla, y la transforma en centro de atracción de visitantes y de intercambio sociológico de culturas.

Catedral de Palma de Mallorca

Los monumentos más característicos de la ciudad son: el palacio de la Almudaina, de estilo gótico con base musulmana; los baños árabes, arte islámico de finales del siglo XI; la Lonja, de estilo gótico construida entre 1426-1448; el Castillo de Bellver, también de estilo gótico edificado entre 1300-1310; y la catedral gótica, de los siglos XIV-XVI, con intervenciones posteriores.

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Palma is on the Bay of Palma. The city was founded by the Roman Consul Quintus Cecillius Metellus in 123 BCE. The first centre of the city was the current Almudaina palace, built on a rise and beside the mouth of the Riera which flowed down the Born. After the Romans, Palma was occupied by the Vandals from 455 to 534 and by the Byzantines after 534; little is known about these periods in our history. The Moslems, led by Isam al-Jawlani, conquered the island in 902 and named the city Madina Mayurqa. It grew considerably over these years, to such an extent that it became a very important city in Al-Andalus, Moslem Hispania. In 1114 and 1115 Madina was overrun by an expedition of Catalans and Pisans.

After the Catalans conquered the island with Jaume I in 1229, the city was renamed Ciutat de Mallorca, a translation of the Arab name. Before the Christian siege the Catalan/Aragonese king had described Palma as “the most beautiful city he had ever seen”. A University or Official Organism was created; it became the centre of the new Mallorcan diocese, which was created in 1238 and was divided into four parishes. Gradually a Gothic city centre took shape. This architectural style was maintained until well into the sixteenth century, as the remains of Arab art slowly disappeared.

Between 1276 and 1343 Palma shared the status of capital of the independent[?] kingdom of Mallorca with the Rousillonese city of Perpignan. After a period of growth and flourishing economy, which gave rise to a substantial naval fleet, there was a significant demographic and socio-economic decline as a result of the Black Death in 1348, the plague of 1375, the assault of the Call in 1391 and the flooding of the Riera in 1403, which is thought to have caused 5,000 deaths.

Between 1451 and 1453 the city suffered constant attacks from the villagers in their revolts, and between 1521 and 1523 it was the centre of the “Germanías” movement. In 1562 the Renaissance walls of the city started to be built, gradually replacing the ancient medieval enclosure.

After a brief period of Renaissance influence, the Gothic city took on a baroque and Counter-Reformation style which has defined the urban landscape to the present day, with numerous convents, churches and town houses. For a large part of the seventeenth century the Canamunt and Canavall bands or factions provoked all sorts of intrigues and confrontations in the city, and in 1715, at the end of the War of Succession, it was the last Spanish city to surrender to Philip d´Anjou. As a consequence of the Bourbon´s being in power the name Ciutat de Mallorca was changed to Palma, a name that scholars of the sixteenth and seventeenth centuries had already recorded. The liberal reaction in 1835 brought about negative, anti-artistic measures consisting in the demolition of churches and convents, a famous example of this being the Gothic church of Santo Domingo.

Outlying neighbourhoods emerged due to the increasing population in the nineteenth century, and in 1902 the city walls began to be systematically demolished. The problem of overcrowding in the city was eased when areas beyond the Avenues were built. This sequence of avenues is the most important in the city, and follows what used to be the city walls.

Starting from the middle of the 20th century, the growth of the tourist phenomenon changed the face of the city and of the island as a whole, transforming them into a centre of attraction for visitors, and of sociological interchange between cultures.

The most important monuments are the Almudaina Palace, in Gothic style on Muslim foundations; the Arab Baths, featuring Islamic architecture from the end of the 11th and beginning of the 12th century; the Gothic-style Lonja, built between 1426 and 1448; Bellver Castle, also Gothic, built between 1300 and 1310; and Palma’s Gothic Cathedral, constructed from the 13th to the 16th centuries, with later additions.